El agua con la que se hace el café deja depósitos de cal y minerales, comúnmente llamados sarro, en los conductos internos, la bomba y la caldera de la cafetera.
Por eso, cada doscientos o trescientos cafés es imprescindible diluir el descalcificador en el depósito de agua… y dejar correr. Al descalcificar, se producen varios beneficios: se protege el sabor porque el exceso de sarro altera el gusto del agua, lo que hace que la infusión tenga un sabor amargo, rancio o metálico. También, garantiza la temperatura correcta del agua, mantiene la presión y el flujo, evita roturas de la cafetera y reduce el consumo de energía.
En Della Tazza, línea de cuidado profesional para la máquina de café, el Descalcifier elimina los residuos de sarro y asegura la mejor preparación del café sin sarro ni cosas raras.
+ Según un diagnóstico actual, el mantenimiento preventivo es la tarea más pasada por alto en el negocio del café.




