Es evidente: el café está de moda. Tanto que esta temporada las grandes empresas de indumentaria apuestan a nuestra bebida favorita. Por ejemplo, una de las últimas colecciones de Chanel incluyó un bolso con forma de vaso de café y Balenciaga lanzó una cartera-vaso por módicos 4.800 euros, algo parecido a lo que hizo Louis Vuitton. Es incontable la cantidad de marcas que basan sus colecciones en íconos cafeteros, como vasos, tazas o máquinas, y las tiendas que incluyen cafeterías entre perchas y vestidores: desde Ralph Lauren y Prada hasta H&M o Zara, que ya abrió cinco cafeterías con el nombre Zacaffé, las cadenas de moda sirven espressos o lattes entre camisas y pantalones que pueden (o no) mancharse con la infusión. No es consumo irónico: el café, antes entendido como un alimento cotidiano o un símbolo de productividad, se volvió un artículo de lujo. Es un símbolo de status.
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Un cafecito en S, M o L
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Nicolás Artusi
Es periodista y sommelier de café. Trabaja en radio, prensa gráfica, televisión y online. Escribe libros largos y artículos cortos. Fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.




