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Monodosis: elogio de la rapidez

Y un buen día, la tecnología le puso un plazo a la práctica milenaria de preparar un café: 30 segundos. Ni más ni menos. La tradición que empezó en el norte africano allá por el año 800 se actualiza con enchufes y pistones y, ahí donde la demanda de la época sea la falta de tiempo, la promesa urgente de “sólo apretar un botón” gana fanáticos. Si el libro Elogio de la lentitud, del canadiense Carl Honoré, fue una Biblia para el movimiento mundial que desafía el culto a la velocidad, los nuevos sistemas del café corren en la dirección opuesta. En la era del fast food, café rápido. Rapidísimo.
supersonicosCon el ojo puesto en el hombre apurado, se acaba de lanzar en la Argentina la cafetera que, desde la góndola del supermercado, inaugura entre nosotros el sistema de “monodosis blandas“: la medida justa de 7 gramos de café molido se envuelve en una bolsita de papel de forma circular, similar al saquito del té; al pulsar un botón, el agua caliente pasa a través de la bolsa y llena la taza de oro negro. Todo un furor en Europa, donde vendió 28 millones de máquinas y 25 mil millones de bolsitas de café, este sistema es un invento holandés que acá compite con las marcas multinacionales que también venden café en monodosis pero envasado en cápsulas duras, de plástico y aluminio. A favor, todos estos métodos permiten la preparación fácil, sin ensuciar y con distintas variedades (acaso éste sea el famoso “café veloz” del que hablaba Maradona). En contra, el bebedor queda atado a una marca, cautivo de sus caprichos o “estrategias panregionales de mercadeo” y, como pasa con las impresoras, lo más caro no es el aparato sino el cartucho.
¿Somos lo que bebemos? En una loca carrera contra el tiempo, el presente nos devuelve algunas imágenes futuristas alucinadas en el pasado cercano: como en la serie sesentosa Los supersónicos, aunque todavía no vayamos a la oficina en autos voladores, habitamos un mundo donde todo se propone rápido, cómodo y eficiente y, si al pulsar un botón el “distribuidor de alimentos domésticos” del dibujito sacaba una lasaña de la máquina, aquí y ahora podemos pedir un café.
Publicado hoy en Clarín

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Nicolás Artusi

Es periodista y sommelier de café. Trabaja en radio, prensa gráfica, televisión y online. Escribe libros largos y artículos cortos. Fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.