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La comedia es igual a tragedia más tiempo

Con el pelo hecho una galleta rubia que empieza en un lado de la cabeza y termina en el otro, la cara de un color mandarina como ninguna piel humana lució jamás y el ceño o la boca siempre fruncidos, el Donald Trump de la televisión recibió su estocada final: Saturday Night Live es el programa cómico más visto de los Estados Unidos. La imitación del histriónico Alec Baldwin tal vez retrató como nadie al presidente que más pataleó en Twitter (“NBC es mala, pero Saturday Night Live es lo peor de NBC. No es gracioso, los actores son horribles, siempre un trabajo mal hecho. Una televisión horrible”), pero lo indiscutible es que el pico de rating es una señal de época: en plena pandemia política y sanitaria, y con un humor social que oscila entre el cinismo y la desesperanza, el mítico SNL lidera la audiencia por primera vez desde su estreno hace cuarenta y seis años.

 

Un clásico de la TV, en su mejor forma: por primera vez, “Saturday Night Live” es el programa cómico más visto de los Estados Unidos.

 

Aquel sábado 11 de octubre de 1975 ya se decía que conseguir entradas para el show solo dependería de un milagro o de la lotería (literalmente, unos minutos antes se sortean las butacas vacías entre los que hacen fila desde el lunes anterior). Una insólita y feliz alineación de casualidades durante un viaje a Nueva York me llevó hasta el 8H de los estudios NBC, ubicados en el mismísimo Rockefeller Center, donde pude ver algunas cosas que me sorprendieron: que el público ensaya sus risas con un comediante de reserva para llegar caliente al espectáculo, que los actores leen toda la letra en unas cartulinas que manipulan dos productores, que los invitados tienen una suerte de ángel que los lleva de la mano por las distintas escenografías montadas ahí mismo y que se cambian a la vista de los espectadores. Y aunque es la institución más importante de la comedia televisiva nunca había sido la más vista. Hasta ahora. El motivo sintoniza con los tiempos que vivimos: en una sociedad agrietada, el humor político volvió a ser deseable (ahora Jim Carrey interpreta a Joe Biden y Maya Rudolph, a Kamala Harris) y la pandemia orientó la antena del público más hacia la comedia que al drama.

 

Esta temporada, el rating de Saturday Night Live aumentó un 64 por ciento en comparación con el del año pasado en plataformas digitales (aquí se emitía por el canal Sony pero ahora solo puede verse por YouTube) y los jóvenes son los espectadores más fieles. Acaso por estar recién ingresados al mundo de la política, o porque les toca vivir el gran drama de su generación, cada sábado a la noche en vivo descubren la fórmula del humor con la potencia catártica de una carcajada: la comedia es igual a tragedia más tiempo.

 

Publicado en La Nación

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Nicolás Artusi
Nicolás Artusi

Es periodista y sommelier de café. Trabaja en radio, prensa gráfica, televisión y online. Escribe libros largos y artículos cortos. Fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.